Kamikazes, Kaiten y Fukuryu.

domingo, 3 de mayo de 2009

Los Kamikaze eran pilotos suicidas, hacian un ritual que realizaban antes de una acción, que si todo iba bien, les llevaría a la muerte. Muerte para nosotros, pero ellos ya eran considerados “dioses en tierra” cuando se ceñían el hachimaki, la cinta que se ponían alrededor de la cabeza. Pero había otros soldados de este tipo en el ejército japonés.
Los kaiten también eran dirigidos por pilotos suicidas, pero en lugar de pilotar aviones, en este caso hablamos de torpedos. Los japoneses comenzaron a modificar torpedos para que pudieran ser dirigidos por un soldado, por supuesto, un suicida, a finales de la Segunda Guerra Mundial. Los primeros diseños permitían al piloto escapar, pero no hay constancia de que nadie lo consiguiera. Ni siquiera que lo intentara. Así que finalmente se eliminó de los diseños la posibilidad de escape y el soldado sabía que moriría en acción, haciendo explotar el torpedo contra algún objetivo enemigo.
Los fukuryu eran otros soldados japoneses suicidas, en este caso, submarinistas suicidas. ¿Y por qué suicidas? Porque su modo de combate era acercarse a los barcos enemigos caminando bajo el agua y colocar una mina en el casco del barco y hacerla explotar. Su equipo incluía unos 9 kilos de plomo para permitirles caminar por el fondo marino y aire comprimido para caminar durante unas 6 horas, a una profundidad de unos 6 metros. Estas “minas humanas” fueron ideadas como método de defensivo para las islas. El soldado esperaba bajo el agua que se acercara una nave enemiga y entonces colocaba la mina en el casco y la hacía explotar. La explosión ocurría a su lado y por lo tanto allí dejaba su vida. Bajo el mar.